miércoles, 8 de agosto de 2012

Analogías sobre el verdadero amor

No te encerraré o encarcelaré. Mas bien, dejaré la puerta abierta. Solamente eres bienvenido a quedarte si tú así lo quieres, si tú así lo escoges, y si tú así lo decides. Esa puerta siempre estará abierta y mientras quieras quedarte, celebraremos juntos. Pero si decides irte, sólo no te quedes en la puerta, pues quizás sean otros los que decidan entrar, y nunca es educado estorbar. Por eso quédate, si quieres, no porque te lo pida, pues esa puerta siempre estará abierta, y puede servir de salida como puede servir de entrada.

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